
Estaba escrito que en cien años desolados la estirpe de los buendía-después de buscarse por los mas intrincados laberintos de sangre- junto con la legendaria ciudad de los espejismos, debía desaparecer, pasaron cuarenta y pasaron los cien desde su alumbramiento y otros cien, pero ni los más pavorosos remolinos de polvo y tiempo harán que la obra de Marquéz, escrita desde siempre y para siempre en los irrepetibles pergaminos de la historia americana, sea desterrada de la memoria de los hombres.




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